El Coste de seguir en el Euro


El coste de seguir en el euro

 Grecia debe afrontar un largo y tortuoso camino para salir de la crisis.  Aunque otros países han padecido las hieles de la troika, los helenos son los que más han sufrido sus recetas 
Bruselas, 28 de junio de 2015.
«Tengo la corazonada de que esta historia griega tendrá final feliz», exclamaba el pasado jueves el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, mientras los ministros de Finanzas del euro se afanaban a puerta cerrada en hacer capitular a Grecia.

El Gobierno de Syriza ha plantado batalla a la troika de acreedores (Comisión Europea, BBCE y FMI) durante los cinco interminables meses que han durado las negociaciones para cerrar la última revisión el segundo programa de rescate griego. 

En juego no está solo el desembolso de 7.200 millones de euros que Atenas necesita para seguir haciendo frente a sus pagos al FMI y al BCE en los meses de julio y agosto, (al cierre de este suplmento se seguía negociando) también la credibilidad del nuevo Gobierno.

No ha sido una tarea fácil. 

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, prometía volver con un acuerdo razonable bajo el brazo que permitiese al país tener perspectivas de crecimiento en el futuro tras cinco años de recesión ininterrumpida. 

Y aunque ha conseguido que los acreedores rebajen sus demandas respecto al acuerdo firmado en el Eurogrupo del pasado 20 de febrero, lo cierto es que a Grecia, a pesar de los esfuerzos que ha hecho, le queda todavía un largo y tortuoso camino para salir de la crisis en los próximos años.

Las claves de la negociación con la troika

Fiscalidad

El goteo incesante de propuestas y contrapropuestas en los últimos días siempre ha tenido un vértice principal inamovible: los impuestos

Una vez que Atenas se comprometió a cumplir con el objetivo de superávit primario del 1 % para el 2015, el 2 % en el 2016, el 3 % en el 2017 y el 3,5 % en el 2018, quedaba dilucidar cómo el Gobierno de Tsipras cumpliría. 

O bien por la vía del recorte del gasto público o por la vía de los ingresos. 

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, presionó para conseguir que Grecia pusiese más acento en los recortes,Tsipras se inclinó por poner sobre la mesa una propuesta de alza de los impuestos.

Atenas defiende los tres tramos del IVA a través de los cuales espera recaudar el 0,93 % del PIB, frente al 1 % que exigía la troika. 

Según la última propuesta griega presentada el viernes, el tipo general se situaría en el 23 %

El tipo reducido del 13 % se reservaría para la energía, la comida, el agua y los hoteles. 
Solo el hiper reducido del 6 % se impondría a libros, medicinas y teatro

La troika presionó hasta el último momento para que el sector de la hostelería, del que depende ahora mismo buena parte del exiguo PIB griego, se incluya en el tipo general. 

Este movimiento podría menguar la única fuente segura de ingresos del país. 

Para Grecia, un país donde los ciudadanos no tenían el hábito de pagar impuestos antes de la crisis, la nueva reforma fiscal presentada por el Gobierno es todo un reto. 

La economía sumergida llegó a alcanzar el 30 % del volumen total de la actividad económica. 

Un coste para las arcas del Estado de 20.000 millones de euros anuales (un 8 % del PIB). 
Las cifras son tan escandalosas que han obligado a Tsipras a introducir un sistema de recaudación electrónico del IVA y la creación de un organismo para la vigilancia sobre transacciones nacionales e internacionales, con el objetivo de detectar a contribuyentes con activos o fondos sin declarar en otros países. 

Grecia solicitó, eso sí, el 30 % de descuento en las islas. 

Menos indulgente se mostró con los ricos. 

Tsipras propuso aumentar el impuesto sobre el lujo del 10 al 13 %, incrementar el impuesto de sociedades del 26 al 28 % y gravar con un 12 % los beneficios empresariales por encima de los 500.000 euros, una medida contestada por el FMI, más inclinado a recortar el gasto en pensiones que a subir impuestos a las corporaciones. 

Pensiones

Grecia es el país que más porcentaje del PIB (16,2 %) destina al pago de pensiones

Aunque la cifra que ha arrojado la Comisión Europea es llamativa en comparación a la de otros países con economías más robustas como Alemania (10 %), lo cierto es que el esfuerzo del Estado no es suficiente para cubrir todas las necesidades de la población. 

Con una economía contraída y una amplia masa de pensionistas que reclaman sus fondos para sostener a familias enteras, la cifra de gasto en relación al PIB se dispara. 

Hay que tener en cuenta que el 45 % de los pensionistas sobreviven con menos de 665 euros mensuales y que desde el 2011 las partidas se han reducido entre un 20 y un 40 %.

A pesar de los esfuerzos, la reforma del sistema de pensiones será inevitable: «Es evidente que no es sostenible», aseguró Tsipras. 

Ha aceptado la propuesta de la troika de aumentar de forma progresiva la edad de jubilación hasta los 67 años para el 2022. 

Menos acuerdo existe sobre el alza de las contribuciones sociales a las pensiones. 

Grecia defendía un aumento del 4 al 5 %, frente al 6 % de la acreedora. 

En cualquier caso, los griegos dirán adiós a los complementos a las pensiones más bajas en el 2019.

Defensa

¿Adivinan qué país de la UE tiene el presupuesto más abultado en Defensa? Así es. Grecia. 

Según el viceministro responsable de la cartera, Panos Beglitis, Atenas llegó a destinar de media unos 13.400 millones de euros anuales en partidas militares (5,6 % del PIB) en los últimos años. 

Parece obvio que si hay un cajón de donde sacar fondos, ese es el de Defensa. No será tan sencillo para Tsipras que ha pedido que los recortes se limiten a 200 millones de euros y no a 400 millones como solicitaba la troika. 

Según SIPRI, el presupuesto griego en este ámbito se desplomó un 47,7 %  desde el inicio de la crisis y una parte importante del esfuerzo (70 %) recayó sobre los salarios.

El Ejército no está dispuesto a aceptar que se cercenen más sus presupuestos y Tsipras los necesita para dar estabilidad al Gobierno y calmar los ánimos del socio ultranacionalista Anel, cuyo líder, Panos Kamenos, es el ministro de Defensa.

Funcionariado

La estructura funcionarial griega está hipertrofiada

Las redes clientelares han propiciado la aparición de toda suerte de cargos públicos a dedo y múltiples empresas públicas de dudosa rentabilidad. 
Los salarios en muchos casos son injustificados, por eso Tsipras se ha comprometido a poner en marcha la tabla salarial unificada con la que controlará la evolución de los salarios en función de criterios como la responsabilidad y el rendimiento. Lo más importante, no habrá nuevos contratos públicos ni subidas salariales de funcionarios hasta el 2019.

¿Qué esfuerzos 

han hecho los países rescatados para sobrevivir?

Grecia
Decir que Grecia ha sobrevivido es mucho decir. 

Es a quien más se le ha exigido y quien más ha sufrido las recetas de la troika. Su PIB se ha desplomado un 25 % en los últimos cuatro años. 

Un cuarto de la economía del país heleno de ha evaporado convirtiendo a Grecia en un país con un PIB más pequeño que el de la Comunidad de Madrid o Cataluña
El primer rescate se firma en el año 2010 (110.000 millones de euros). 

El segundo rescate (130.000 millones de euros) llega en el 2012 de la mano de una quita a los acreedores privados del 50 %. 

Ambos préstamos llegan acompañados de fuertes ajustes, recortes y privatizaciones que han provocado la caída de la demanda interna, el cierre del muchas pymes y un período de deflación desde el 2013, dificultando la devolución de la deuda. 

La troika obliga a Atenas, ya en el 2010, a emprender recortes y reformas estructurales para el ahorro de 30.000 millones de euros en tres años. 

Un año después, Grecia vuelve a sellar otro plan de austeridad de 78.000 millones de euros hasta el 2015. 

Se suben los impuestos, se recortan servicios sociales y se ponen en marcha más privatizaciones: 

«Hay que escoger entre el camino duro del cambio o la catástrofe», se justificaba el entonces primer ministro socialista, Yorgos Papandreu. 

En el 2012, se ejecuta el recorte de prestaciones, otra subida de impuestos y fuertes bajadas salariales (caída acumulada del 50 % desde el 2010). 

La devolución de la deuda se convierte en una «prioridad absoluta» en la recién reformada Constitución. 

El 2013 trae consigo una nueva oleada de recortes. Las pensiones se desploman un 15 %, se vuelven a cercenar las prestaciones sociales y se reducen los salarios de los funcionarios.

¿Se puede sobrevivir después de tanta poda? 

A duras penas. Grecia batió todas las marcas en desempleo desde la puesta en marcha del primer programa de rescate. ¿Sirvió de algo todo el esfuerzo?

 Solo hay que ver las cifras de la deuda. 

Lejos de estar bajo control, los planes de la troika han hecho que ascienda hasta tocar techo este año que cerrará por encima del 180 % del PIB. 

Con este panorama, o bien se perfila una nueva quita o Grecia no volverá a levantar cabeza.
Irlanda

El antiguo tigre celta acompañó a Grecia en la lista de rescatados en el 2010. 

Su salvavidas fue de 85.000 millones de euros. 

El déficit irlandés superaba incluso las marcas de Grecia (las reales, no las falsificadas). 

La ayuda también tuvo costes para sus ciudadanos. 

El Gobierno tuvo que recortar el gasto público en 10.600 millones de euros entre el 2010 y el 2011, además de subir los impuestos para recaudar 3.250 millones de euros adicionales. 
Hay que sumar la reducción de la masa funcionarial en un 7 %. 

A pesar de los sacrificios, el país ha resistido bien las recetas de la troika, gracias en parte a la ingeniería fiscal agresiva que ha permitido la localización de compañías internacionales a su territorio atraídas por su impuesto de sociedades (12,5 %). 
Su economía vuelve a ser una de las que más crecen.

 El desempleo está volviendo a niveles pre crisis y la deuda, por encima del 100 % del PIB, está decreciendo poco a poco.

Portugal

Antes de ser rescatado en el 2011 con un programa de 78.000 millones de euros, Portugal emprendía su cuarto plan de austeridad. 

En los presupuestos para ese año se contemplaba la subida del IVA del 21 al 23 % y una bajada salarial de los funcionarios de entre el 3,5 % y el 10 % además de congelar las pensiones y recortar la inversión estatal. 

Una vez rescatado, la troika le pidió más sacrificios: 

Recortes de las pensiones de hasta el 10 %, facilitar el despido, endurecer criterios para percibir subsidios por desempleo, reducir el gasto militar un 40 % para el 2013 y recortar las prestaciones sociales no contributivas, entre otras medidas. 

¿El resultado? 

Tres años seguidos de recesión económica, aumento del paro tocando su máximo en el 2013 y una deuda que no ha parado de crecer. 

El gran riesgo que se le suma a la deuda es la deflación que llamó a las puertas de Portugal en el 2014. 

La economía corre el riesgo de entrar en una década de crecimiento anémico o peor aún, de estancamiento como muestran todos los síntomas.

España

Aunque para el ministro de Economía español, Luis de Guindos, la ayuda que solicitó España en el año 2012 no era un rescate, sino era un «crédito en condiciones muy favorables», lo cierto es que al país se le aplicaron programas de recorte en toda regla. 

Los planes de ajuste presupuestario, la reforma de las pensiones y la reforma laboral previas al 2012 no sirvieron para esquivar a la troika. 

El 11 de julio el Gobierno anuncia una reforma de las Administraciones para ahorrar 4.000 millones de euros y un aumento de impuestos y recorte de gasto público para recaudar 65.000 millones de euros en dos años y medio. 

El cuerpo funcionarial adelgazó 13.000 puestos y los salarios públicos decrecieron un 5 %. 

En el 2013, se recortan las prestaciones por desempleo un 6,3 %, se congela el salario mínimo y se reduce en un 22,6 % el presupuesto en sanidad y un 14,4 % el de educación. 

Todas estas medidas ayudaron a meter en cintura el déficit. 

Pero ¿cuál ha sido el coste? 

El desempleo fue escalando hasta cifras solo comparables con Grecia. 

La economía no pudo salir de la recesión hasta el año pasado y lo hace tímidamente lastrada por la deflación. 

Las perspectivas de crecimiento y competitividad han mejorado, pero a costa de la devaluación de los salarios. La deuda sigue aumentando.

Chipre

La pequeña isla y su sobredimensionado sistema bancario solicitan ayuda en el 2012. 

En el 2013 se les extiende un cheque de 10.000 millones de euros. 

Los otros 7.000 tendría que recaudarlos imponiendo tasas a inversores y depósitos de más de 100.000 euros en sus bancos, además de privatizaciones y el alza del impuesto de sociedades. 

Su sector bancario, siete veces más grande que su PIB, también sufre un proceso de reestructuración. Los ciudadanos no se salvan. 

Se suben los impuestos y se imponen rebajas salariales. 

El coste del rescate es demasiado grande para que lo asuma su población (1 millón de personas). 

Su economía se ha desplomado un 13,2 % desde el 2012. 

El desempleo alcanzó su pico máximo el año pasado (19,2 %) y con la deflación en el 1,3 el panorama no pinta nada bien para que los chipriotas puedan devolver una deuda (121 %) que no ha dejado de crecer.

La Voz de Galicia
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