#UCRANIA Mozgovoi: el asesinato de un líder - «Se puede acabar con un revolucionario, pero no se puede acabar con las ideas»

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Mozgovoi: el asesinato de un líder

Posted on 2015/05/24


Alexey Mozgovoy 03.04.1975 – † 23.05.2015
La confirmación de la muerte de Alexei Mozgovoi, asesinado en una emboscada junto a su jefa de prensa y al menos tres guardaespaldas, supone uno de los golpes más duros que podía recibir la milicia de Lugansk y la resistencia de Donbass en general. 

El comandante de la brigada Prizrak, “Fantasma” por las veces que la prensa ucraniana la había dado por liquidada, ha muerto en la misma zona en la que se produjo el anterior intento de asesinato, entonces fallido, el 7 de marzo, en la ruta entre Lugansk y Alchevsk, donde la brigada tiene, desde el pasado verano, su base.

Eran los momentos más crudos de la campaña de verano, cuando el ejército ucraniano trataba de conseguir una gran victoria que celebrar el día de su independencia. 

Prizrak, con Mozgovoi a la cabeza, no fue capaz de defender Lisichansk y Severodonetsk, de las que tuvieron que retirarse para salvar a la brigada y también para proteger a la población civil de una batalla que no se podía ganar. 

“La muerte heroica solo es bonita en el cine”, decía Mozgovoi en una entrevista reciente.
Se perdió aquella batalla, como se perdió, con una retirada a tiempo, la batalla por Slavyansk, pero a medida que avanzó el verano, se aprendió de esos errores y la milicia comenzó a actuar de forma organizada y unificada. 

Las milicias actuaban como un ejército, “no como un movimiento disperso de resistencia”, comentaba el enviado especial de CNN desde Debaltsevo al día siguiente de esa victoria clave de la milicia. 

Pese a los numerosos errores en esa victoria, que costaron la vida a un elevadísimo número de milicianos, se trataba de la primera gran batalla en la que los ejércitos de las dos Repúblicas Populares actuaban conjuntamente. 

Prizrak, fue clave en la evacuación de civiles de Chernukhino y Debaltsevo durante la batalla, y, con Mozgovoi y Biriukov a la cabeza, consiguió recuperar Debaltsevo para la RPD, aunque no para una unificada Novorrusia como era deseo de Mozgovoi.

Músico y de formación militar en el ejército ucraniano, Alexei Mozgovoi fue uno de los fundadores de la milicia cuando comenzaba la rebelión de Donbass. 

Como explicaba Batman en una entrevista pocos días antes de morir, también en una emboscada, entrenaban a una docena de chicos, algunos de los cuales se unieron a Igor Strelkov en la defensa de Slavyansk en abril de 2014. 

Desde ahí, la brigada Prizrak ha crecido hasta convertirse en una de las principales en el ejército de la RPL.

Pese a aceptar la entrada de la brigada en la estructura de la RPL, las diferencias entre Mozgovoi y las autoridades de la república eran evidentes. 

La política de la república “no se corresponde a las demandas que el pueblo planteó en las marchas de marzo y abril del año pasado”, afirmaba abiertamente Mozgovoi en abril.

”Entonces declararon alto y claro que lo más importante era el bienestar del pueblo. ¿Y qué vemos ahora? Lo que queda del pueblo es la “P” en el nombre de la RPL“.

Puede que la guerra no sea el mejor momento para el idealismo, pero aun así Mozgovoi proclamaba:

“También queremos construir un sistema justo en el que todos los sectores de la población estén en igualdad de condiciones y tengan las mismas posibilidades. Los seres humanos primero. 

Llamamos a todos los pueblos que conocen de sus padres y abuelos qué es el fascismo a unirse a nuestra lucha. 

Llamamos a todos los eslavos a levantarse junto a nosotros en esta lucha por nuestra fe, nuestras tradiciones, por nuestra historia y nuestro espíritu invencible. 

Llamamos a todos los ucranianos que han visto el fascismo en algunos elementos del nuevo Gobierno a luchar por su futuro, por un futuro en que seamos una sociedad civil, social, un futuro en el que probaremos que esos elementos del Estado que son fundamentales para el pueblo han sido intencionalmente distorsionados en favor de los intereses de la oligarquía.

Nuestro principal objetivo es que exista una educación gratuita para todos los sectores de la población, no solo para unos pocos elegidos, y desarrollar una sanidad gratuita de calidad para todos. 

Insisto, para todos, para cada ser humano, no para esos pocos elegidos, no para la élite. 

Aseguraremos una vida digna, socialmente protegida, para nuestros mayores. Y sabemos qué hay que hacer en primer lugar. 

Cada persona es importante para nosotros y, por eso, uno de nuestros primeros pasos será hacer regresar a los ucranianos a su patria histórica; el regreso a casa de aquellos que se han visto obligados a convertirse en refugiados”.

Ha sido la política la que ha puesto a Mozgovoi en el punto de mira de todas las partes y la que ha hecho del comandante de la brigada Prizrak un referente. 

Terrorista para la prensa ucraniana, 
rebelde para las autoridades de la república 
y señor de la guerra para la prensa occidental, 
Mozgovoi unía las dos tendencias principales 
de la resistencia de Donbass.

 De valores tradicionales ligados a la religión ortodoxa pero partidario de una política progresista basada únicamente en los intereses del pueblo, Mozgovoi unía la tendencia más nacionalista y la tendencia más soviética en un discurso no exento de contradicciones.

En noviembre, en un acto para conmemorar el aniversario de la Revolución de Octubre, Alexei Mozgovoi dejaba clara su postura. 

“Todos tienen claro mi postura ambigua sobre el año 1917″, decía en su discurso. 

“Mientras, por una parte había un revolución socialista, por otra fue acompañada de la destrucción. Y yo estoy siempre por la creación. 

Pero cuando uno ve cómo los monumentos de Lenin son destruidos, entonces uno toma partido por los socialistas y los comunistas, porque el desarrollo del fascismo que vemos ahora en Ucrania es inaceptable para todo el mundo. 

Por eso debemos unirnos todos juntos para rechazar el fascismo. 

La brigada Prizrak está por los intereses del pueblo y continuará representando al pueblo. Nosotros construiremos una Novorrusia del pueblo y socialista. 

La brigada Prizrak está con el pueblo”.

Pese a no considerar los acuerdos de Minsk como el final de la guerra, esa que consideraba “la mayor de las injusticias”, Mozgovoi insistía en la necesidad de crear un Estado nuevo, libre de las ataduras de los sistemas de gobierno del pasado. 

“Tenemos que alejarnos de todos los métodos anteriores de gobierno, todas las anteriores formas de relación con el pueblo y crear algo nuevo. 

Desde mi punto de vista, debe haber transparencia en todos los temas desde el principio. Transparencia y claridad para todos los residentes. 

Si un oficial da un paso, este debe ser comprensible. Si se toma una decisión, aunque no se discuta con la población, al menos tiene que hacerse de forma transparente. 
Para dejarlo claro: necesitas al pueblo o son solo burócratas”.

Pese a las dificultades y los riesgos, Mozgovoi esperaba luchar por una victoria que ya no podrá ver. “En esta guerra no habrá victoria”, decía recientemente.

“La mayor victoria llegará si creamos un poder que piense en la gente. No una victoria en la guerra, sino sobre nosotros, sobre nuestras conciencias”.

Ante el asesinato de Mozgovoi: 

«Se puede acabar con un revolucionario, 

pero no se puede acabar con las ideas» / Coronel Cassad

Posted on 2015/05/24

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“La guerra es la mayor de las injusticias. 
No estamos en guerra contra los soldados.
Q uienes pagan, quienes utilizan a los medios de comunicación para poner a la gente la una contra la otra, son ellos contra los que tenemos que luchar” Aleksey Borisovich Mozgovoi
Fuente: Borís Rodzin Coronel Cassad.

Conocí la existencia de este hombre en abril de 2014, cuando comenzó a aparecer en las pantallas de televisión como uno de los líderes de la rebelión de Lugansk. 

Rápidamente emergieron dos centros de poder en Lugansk: los grupos de Bolotov y Mozgovoi, con diferencias fundamentales entre ellos.

 Una vez finalizado nuestro programa humanitario para Sebastopol, aproximadamente en abril, y tras recibir una carta de agradecimiento de Alexei Chaly, comenzamos a reorientar nuestro trabajo hacia Donbass. Inmediatamente resultó obvio que tendríamos que elegir entre trabajar con Bolotov y trabajar con Mozgovoi. 

Elegimos a Mozgovoi y nunca nos arrepentimos. 

Tuvimos la oportunidad de establecer contacto y comenzar a trabajar, aunque esto no duró mucho tiempo, ya que Mozgovoi abandonó Lugansk para ir hacia el oeste. 

Entonces seguimos trabajando con Batman, Leshy y otros comandantes.

Nuestra colaboración se reanudó en verano, cuando comenzamos a transportar cargamento humanitario a las ciudades bajo jurisdicción de Mozgovoi. Llegó a visitar nuestros almacenes, aunque durante mucho tiempo nuestros caminos no llegaron a cruzarse. 

Lo conocí en una conocida conferencia en Yalta, donde finalmente pude saludar en persona al hombre que en pocos meses se había convertido en leyenda. 

Volví a verle en septiembre de 2014 junto a Strelkov, cuando discutimos diferentes proyectos de ayuda humnitaria en Donbass (lo que después se convirtió en la fundación Movimiento Novorrusia). Entonces pude hablar con el comandante de la brigada Prizrak.

Lo que me sorprendió de Mozgovoi es que no era un hipócrita: era el mismo en persona que en sus apariciones públicas. 

Siempre existe la posibilidad de que un”líder popular” no sea sincero, que lleve puesta una máscara que habla de exigir la verdad, mientras que en secreto simplemente desee la fama y riqueza. 
Como reconocido escéptico, esperaba ciertas divergencias entre su imagen pública y la vida real. Mozgovoi no era así, su motivación eran las ideas. 

Elegió luchar por sus ideales, aunque podría haber elegido integrarse en un sistema que odiaba y, como el resto, olvidarse de la justicia, la igualdad y otros nobles objetivos. 

En la vida y en la muerte, Mozgovoi demostró su integridad y su disposición a morir por algo en lo que creía.
Recuerdo sus palabras cuando afirmó: “fui a la guerra sin dejar nada de mí atrás. No puedo lidiar con la famlia, mientras hay una guerra mi brigada es mi familia”. 

Verdaderamente sacrificó en gran medida su confort personal por una causa común aunque, al contrario que otros, podría haberse enriquecido considerablemente en “esa guerra infame”, vendiendo carbón, por ejemplo. Él tenía un camino diferente y lo siguió hasta el final.

Mozgovoi vivió de forma muy modesta y persiguió sin piedad las actividades criminales a nivel local. Al contrario que Plotitsky y Kosytsyn, que se han visto involucrados en escándalos relacionados con el comercio de carbón. 

Trataba constantemente de fomentar el activismo de base y, sin posibilidad de extender sus ideas por la república, trató de hacer lo que podía para cambiar, al menos, algo del mundo a su alrededor.

Así es exactamente como se formó su imagen de “Che Guevara” local: habló para el pueblo y trató de acercarse a la gente corriente con sus palabras y con sus actos. 

De ahí sus dificultades para encajar en la constantemente cambiante escena política de la RPL. Por eso era periódicamente perseguido, ya que nunca consiguió crear a un “Fidel” dispuesto a apoyarle.

Su lucha contra la oligarquía, una causa que izó como una bandera, atrajeron no solo a un buen número de voluntarios de ideología de izquierdas y comunistas, sino también las simpatías de aquellos para los que justicia e igualdad no son palabras vacías. 

Por eso, además de voluntarios locales, su brigada contaba también con internacionalistas de Rusia y de otras partes del mundo. 

Lo sorprendente es que hubiera también unidades nacionalistas bajo su comando. 
Esa gente venía atraída por el carácter de Mozgovoi, defensor de la verdad, una verdad que cada cual entendía a su manera, pero que unía a todos ellos por el bien común. 

No es una frase vacía: Mozgovoi se distinguió de tal forma que aquellos que se unían a él lo veían como la luz que iluminaba el incierto futuro de Novorrusia. 

Las reacciones a su muerte son una clara demostración de que la trágica desaparición del comandante que había perdido parte de su ejército y su capacidad de influir en la política ha entristecido a masas de personas de diferentes posiciones ideológicas, como si hubiera muerto alguien cercano a todos ellos.

No hace falta decir que un hombre tan incómodo fue ridiculizado de todas las formas posibles:

Mozgovoi fue blanco de la manipulación de varios emigrados ucranianos, fue víctima de los constantes ataques de la prensa de la junta ucraniana, los envíos de ayuda humanitaria y munición dirigidos a él eran bloqueados y se le había prohibido celebrar desfiles y foros internacionales. 

Hubo incluso un intento de hacer de él el chivo expiatorio por los errores de comando en la operación de Debaltsevo. Al final, Mozgovoi se convirtió, a su manera, en una oveja negra, ya que sus puntos de vista divergían drásticamente de la realidad a su alrededor.

Mozgovoi pudo tomar el mismo camino que Dremov, aceptar la bandera y la completa subordinación a Plotnitsky, pero no pudo traicionar sus ideales. Algunos consideran su postura quijotesca; otros, tozuda y otros, estúpida. 

En mi opinión, es la gente como él, guiada por una idea que inspira a las masas, la que hace avanzar la historia. Mozgovoi estuvo entre aquellos primeros líderes revolucionarios que encendieron el fuego de Novorrusia con el impulso a su lucha, que arrancaron Donbass de Ucrania y que hasta su último aliento no permitió que se extinguiera ese fuego. 

Sin líderes como él no habría habido nada: hace no tanto, las Repúblicas Populares y Noorrusia no eran nada más que fantasmas. 

Con su vida y con su muerte, estos líderes llenaron esas ideas de contenido que, al contrario que las del grupo de Tsarev, simplemente no pueden eliminarse. 

En esos días, el pueblo siguió a líderes que llevaban consigo la llama de una nueva idea, que se convirtió en una alternativa real a la odiosa ucranización.

Por supuesto, cometió errores, como no luchar por la idea de unificar el comando de Novorrusia o maniobrar alrededor de la muerte de Batman en un momento en que era necesario su habitual sinceridad. 

Nadie es perfecto y Mozgovoi no es una excepción, pero sus errores no superan lo que consiguió y por lo que luchó, llenando los corazones de la gente con la esperanza de la posibilidad de cambio y la creencia de que una sociedad justa e igualitaria no es una forma de hablar ni un lema de propaganda. 

Esa era la fe que personificaba Mozgovoi, esa que cambió las vidas de tanta gente que abandonó sus vidas para luchar en el lejano Dobass por defender las ideas que predicaba.

Ahí está ese hombre que, como un cometa, voló delante de nuestros ojos y se quemó en lo oscuro de la atmósfera. Pero en el curso de su breve pero impetuoso camino, consiguió lo suficiente para garantizarse un lugar en la historia. 

Además de por su lugar como uno de los líderes de la revolución de Novorrusia, Mozgovoi será recordado durante años como símbolo de la lucha por una sociedad justa e igualitaria y por el bien común.

Los cínicos dirán: 

“¿Y qué? Después de todo, fue asesinado y fue incapaz de hacer realidad sus ideas”. En mi opinión, es suficiente que lo intentara de forma sincera y que sacrificara su vida en el camino. 

Su breve, pero rica y ajetreada vida tuvo más significado que la vida de aquellos que se pesan los años perdiéndose en la intoxicación consumista o sentados en el sofá viendo otra guerra lejana o viendo, finalmente, cómo la guerra se aproxima.

Su vida, y especialmente su muerte, contribuirán a un mayor enaltecimiento y a la creación de la leyenda. Después de todo, si incluso el fallecido Alexander Bednov, pese a dudas legítimas, es considerado por la opinión pública como uno de los más icónicos héroes de Novorrusia, Mozgovoi está condenado a pasar a la posteridad como un símbolo y un mito.

El ejemplo más cercano en la memoria reciente es Thomas Sankara, que tenía aspiraciones similares y su destino fue similar. 

Mientras acababan con él, los asesinos esperaban que, como otros africanos que lucharon por la justicia, Sankara desapareciera en el horizonte de la historia como una marea pasajera que estremeció un mundo de explotación y beneficio. 

Pero el tiempo ha demostrado que ese tipo de personas parten a la inmortalidad convirtiéndose en modelos éticos y morales para próximas generaciones. 

Representan la voluntad de la humanidad por la justicia e igualdad e inspiran a más y más a los nuevos luchadores por la justicia a reemplazar a aquellos que cayeron en la lucha.

Descansa en pez, Alexey Borisovich. No te llegué a conocer bien como persona, pero hasta el final de mis días recordaré, orgulloso, haberte conocido.

Mis más sinceras condolencias 
a todos los que apreciaban a Alexei Mozgovoi.

MUNDO de LOCOS · by sidartavlc ·

dedona.wordpress.com
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